Tuve sexo con mi madre

Sexo con mi madre

Era uno de esos días de verano, yo me preparaba para ir al club con mis amigos. Hacía un sol tremendo, y le dije a mi madre para echarme el bloqueador.

Se ofreció para echarmelo, mi corazón estaba palpitando muy rápido. (MI madre no es una persona que podamos describir atractiva, p ero tienen sus gustos) De pronto, sentí su mano bajando cada vez más, hasta que llegó a mi truza, yo le dije que era suficiente. No me escucho… me sacó la truza, y me comenzó a echar bloqueador en las bolas. De repente, no se como, pero se me ocurrió, en un instante, le agarré la cabeza con mi mano derecha, y la acerqué a mi pene, de unos 15 centímetros para ese entonces. MI madre no dudó y se lo metió entero en la boca, lo mordía y lo meneaba. Me dijo que no temía, que era solo un impulso. Llamé a mis amigos al instante, y les dije que no podría ir. Continuamos, y le comenzé a sobar sus inmensas tetas, chupándele el pezón y todas sus partes. Fui bajando, hasta llegar a su sexo, donde la comenzé a lenguetear.

Mi madre se revolcaba por toda mi cama, y me dijo que no aguantaba, agarro mi pene, se recost´´o, y se lo fue metiendo en su vagina. Era mi primera vez, y estaba muy exitado, pero parecía que loo estaba haciendo muy bien. Gritaba como una loca, después, le ´confesé que había visto videos pornográficos con maduras, y ell ma dijo lo mismo pero con jóvenes. No dudé, y la puse en 4 piernas. Me heché un poco de bloqueador en los dedos, porque era lo único que estaba a la mano, y le comenze a meter, 1 dedo…2 dedos.. 3 dedos.. yluego me embadurné mi pene entero, y se lo metí de una. Gritaba y rugía como una leona. Despés, me agarró, y se sentó en sima mía, y comenzó a cabalgarme, saltando sobre mi enorme miembro sin dejar de gritar. Estuvimos unos 7 minutos así y los dos nos corrimos juntos. Fue el mejor ,momente de nuestras vidas.

Me dijo que la tenía mas grande mi padre y lo hacía mucho mejor que él. Nos comenzamos a besar y a tocarnos nuestros sexo, y nos dimos una ducha. Ahora cada vez, que estamos solos, repetimos esta hermosa experiencia.

El Vecino

Cómo explicaros lo que me ha pasado? La verdad es que no lo sé … Soy mala escritora y mucho peor como redactora. Pero como sucesos como éste no le suelen ocurrir a una muy amenudo y prefiero escribir lo que me ha pasado para tener un agradable y bonito recuerdo. No suelo escribir casi nunca nada pero estas notas muy bien pueden ser un principio de un diario personal. Vivo sola. Es verano. Y mi casa está decorada de una manera muy sencilla. Tengo pequeñas manías y una de ellas es que no me gustan las cortinas. No es por nada pero me da mucha pereza tener que lavarlas y plancharlas. Pienso que si no tengo cortinas me ahorro un desagradable trabajo casero extra. Tampoco son necesarias porque delante de mi ventana no vive nadie. Creo que soy bonita. Al menos es lo que me dicen todos los chicos … pero este verano va a terminar y no me he comido “un rosco”. Hay días que la verdad es que estoy muy caliente y casi rebiento pero otros estoy casi tan fría como un témpano. ¡En fin! Supongo que me pasa lo mismo que a todo el mundo. Tanta normalidad pronto me queda trastocada por un suceso. Resulta que enfrente de mi habitación en los pisos que acaban de construir llega un habitante nuevo. La curiosidad se despierta. Un día entro en mi habitación y dejo la luz apagada para que no note mi presencia. Tampoco ha puesto todavía cortinas y pronto reconozco que mi nuevo vecino es masculino. Y, por cierto, ¡está buenísimo! El corazón me empieza a palpitar y esa noche la paso fatal. Fatal, fatal. No sé si es que no duermo de calor interior o exterior. Pero estoy que ardo. Mejor dicho, ardiente.

Al día siguiente estoy como atontada todo el día. Voy dándole vueltas a la cabeza y la verdad es que no se me ocurre nada genial. Pienso que la mejor forma de que me conozca, de momento, es la misma con la que le he conocido yo. Voy a intentar provocarle. Los siguientes días intento aprender cuáles son sus horarios y costumbres. Y, finalmente, he decidido que ha llegado el momento.

Esta noche le espero en mi habitación. Vestida. Con la luz encendida. Y espero su llegada como cada día. Es casi puntual. En el momento que veo que se dirije a su ventana que da con la mía me quito lentamente mis medias con un pequeño regalito a sus ojos por debajo de mi blusa. La situación me excita muchísimo. Procuro no mirarle. Se ha dado cuenta de mi presencia. Quiero que se piense que me ve sin que yo lo sepa. Ante la vista que le ofrezco veo de reojo como ha apagado la luz. Se ha apostado sigilosamente escondido detrás del marco de su ventana. Pienso que mi presentación por hoy ha terminado. Principalmente porque no me puedo aguantar. Estoy realmente excitadísima. Necesito correrme ya. No quiero ofrecer un plato fácil a mi comensal el primer día. Espero que sea un menú en el que saboeremos varios platos. Hay que dejar lo mejor para los postres.¡Los hombres no tienen remedio! Normalmente son tontos. O se hacen los tontos. Pero en las cosas del sexo se las ingenian bastante bien. La cosa es que como os podeis bien imaginar al día siguiente ya entra en la habitación sin encender la luz. ¡El muy puñetero! Pero a mí el vecino me gustaba y la situación me enloquecía. Yo tenía mi escenario preparado. La actriz estaba a punto de empezar su sesión para un único espectador. No quiero que me vea desnuda. Me pongo en una situación muy provocadora. Me empiezo a masturbar. Con mis dedos me toco el clítoris. Cierro los ojos. Es una sensación increíble. Estoy como “ida” de placer. No quiero correrme. Quiero alargar todo lo que pueda este precioso momento. Tengo el coño chorreando. Esparzo mi líquido por mi clítoris lentamente. Alterno el masaje de mis dedos del clítoris al coño y regreso de nuevo al clítoris. Pero a mi oculto espectador de repente se le escapa un gemido de placer. Se acaba de correr. El grito lo ha intentado disimular todo lo que ha podido. Este imprevisto a mí me causa un orgasmo inmediato. Resulta que sin que yo lo deseara todavía me ha llegado casi a la vez. Me quedo estirada en la cama. No podía acabar mejor la sesión.

Ya os podeis imaginar qué pasó el día siguiente … Pues que sin decirnos absolutamente nada los dos estábamos en nuestro sitio. Si nos hubiéramos citado no habría salido tan bien. Mi estado no se puede casi ni describir. Antes de la cita “a oscuras” he tenido que quitarme las bragas puesto que las tenía mojadas. En realidad no me puedo ya poner ningunas. Las mojo todas al instante. No tengo un coño. Tengo una fuente. Una fuente que no ha parado de manar en toda la tarde. Y eso que hago esfuerzos para serenarme un poco. Incluso he salido a pasear por la calle a ver si la cosa me pasa. Pero pero no hay manera. En este estado llego a mi “cita”. Pero mi sorpresa es mayúscula cuando al poco rato me doy cuenta que mi vecino además de estar desnudo está con una cámara fotográfica. O sea, se quiete poner “las botas”. No dudo un instante. Estoy loca por él. Lo quiero conseguir como sea. Si me quiere fotografiar que lo haga. Empiezo mi coqueteo y voy oyendo el click de la cámara de vez en cuando. Como tengo mi coño chorrendo hoy me pongo de rodillas.

Cuando me masturbo me excito mucho si me toco el coño o el clítoris pero lo que me pone fuera de mí es tocarme las tetas. Prefiero hacerlo de forma suave. Con un movimiento lento se me ponen los pezones muy tiesos. Hoy ya los tenía erguidos al llegar mi admirador. Pero el click de su máquina y mis tocamientos me los han hecho crecer como nunca. Con mis movimientos les ayudo a crecer más y me los estiro de vez en cuando. Después de cada tirón me viene un temblor de placer.

Hace un rato que no oigo a la cámara cliquear. Disimuladamente echo una mirada de reojo a la ventana y veo justo en ese instante a mi vecino con su gran polla en la mano dándosela tan fuerte que lanza un lechazo icreíble. Me quedo estupefacta. Me entra un desmayo y me quedo estirada en la cama con un ataque de temblores impresionante. Estoy tan orgásmica que se me pasa el tiempo. Mucho tiempo. A la que me recupero miro el reloj y veo que al menos he estado dos horas o tres hasta que no me ha parado un poco la excitación.

Al día siguiente tuve que pedir fiesta en el trabajo. No me encontraba bien. Nada bien. Estuve retozando todo el día en la cama. Desnuda. Buscaba un roce con las sábanas. Una caricia con los cojines. Lo que fuera. Peor que una gata en celo. Durante el día me fui masturbando casi sin tocarme en diferentes ocasiones. Tenía remalazos de excitación del día anterior. En realidad creo que no me había pasado nunca por completo. De vez en cuando reaparecía y necesitaba imperiosamente tocarme un poco para acabar el orgasmo. Curiosamente pronto me pasaron las horas. Llegó el momento de mi cita misteriosa. La verdad es que ya no sabía cómo acabaría la situación si es que acabaría de alguna forma. Tampoco sé qué pasaba por la cabeza de mi misterioso amante. Pronto lo sabría. Resulta que esta noche me aparece con un amigo. Casi tan guapo como él. Y el espectáculo iba a comenzar.

Como estaba dispuesta a que mi par de admiradores dejaran de serlo mis poses esta noche fueron muy esplícitas. Me subí la faldita y les mostré lo que les estaba esperando.

Quería conseguir que al final se decidieran a venir. De esta noche no quería pasar. Estaba que me moría de impaciencia y mi deseo de polla era irresistible. Y por supuesto dada la situación quizás dos podrían colmar mis ansias de ser penetrada. Mis posturitas seguro que mueven montañas esta noche. Con mis dedos voy preparando mi coño y mi culo. Con mis jugos mojo tanto el clítoris como mi culo. Están brillantes y relucientes. Preparados para la acción. Sumergida estos pensamientos debo girar de repente la mirada hacia la puerta. Ya no me acordaba que consciente o inconscientemente había dejado las puertas abiertas. Mi alegría es mayúscula cuando veo ni más ni menos que entran los dos polla en ristre y a punto a mi habitación. ¡Qué alegría! Os aseguro que no voy a olvidar fácilmente la noche por mucho tiempo que pase …

Mi Marido

Ya hace tiempo que mi marido está liado con su secretaria. Yo, más o menos, me lo imaginaba pero no tenía la certeza absoluta de ello. Lo que sí veía era que a medida que pasaba el tiempo estaba más “cansado” a la hora de hacer un polvo. El “cansancio” era más acusado por las tardes que por las mañanas. Muchas veces se me hacía difícil ponerlo cachondo y por mucho que se la mamara no se le levantaba. Evidentemente, era una cosa que lo delataba porque él está muy bien dotado. Y no es precisamente de impotencia de lo que suela padecer. Ahora bien, si la cosa va de que ya la tiene muy trabajada es normal que pida un descanso a gritos. Yo comprendía que él necesitara una canita al aire de vez en cuando pero no me gustaba que me dejara desatendida. Así que un día pedí fiesta en el trabajo y me fui al despacho de mi marido. Mis suposiciones resultaron ser ciertas porque al entrar en el despacho me encuentro a su secretaria que acababa de hacerle un striptease y estaba enfrente suyo en pelota picada. Dicho en plata, les pillo “in fraganti”.

La cara que pone mi marido ya os la podeis imaginar. Y la secretaria seguro que en ese preciso momento esperaba que le dijera que estaba despedida. Pero mi idea era otra bien distinta. Así que me acerqué a ella y le empecé a chupar un pezón. Iba a dar una sorpresa a mi marido y en lugar de gritarle por lo que hacía. Le iba a dar un regalazo.

Primero me dediqué a entonar a la nena a base de mamarle todo lo mamable. Le trabajé bien los pezones y luego continué con su coño. Estaba que se salía … A mi nene esta vez sí que se le había puesto muy tiesa así que a la que me la ofreció no dudé en darle un trabajito guais a su glande.Entre las dos, que se la mamábamos ahora una y ahora la otra o, incluso, las dos a la vez, se la pusimos tiesa. No se la había visto nunca así … Estaba fenomenal. Antes de que se nos corriera en la boca nos pusimos las dos sobre la mesa poniéndole nuestros respectivos coños a tiro. Como el muy mamón pudo escojer prefirió primero follarse a la secretaria. No me importaba. Se trataba de darle un premio …

Pero está visto que lo que quería era darle al gustillo de follar a los coños a la vez para saborear las diferencias …

Verlo encantado con la experiencia de regalarle con un trío me tenía muy excitada. La verdad es que ni sé cuánto rato pasó. Cuando le estaba follando a ella notaba un vacío y quería que regresara a mí cuanto antes.

El cabronazo no dejaba de ir de un coño al otro. Cuando me penetraba la traía tan empapada que ya casi ni se la notaba. A la que regresó de nuevo con su amante me puse debajo de los dos para aprovechar la ocasión y dar un par de lametazos a su clítoris. A ver si conseguía excitarla a tope y conseguir que le diera unos buenos meneos.

La perspectiva desde esta posición es la más excitante que haya vivido. Ves en primerísimo plano, en vivo y en directo, a dos personas llegando a su éxtasis.

Cuando su dureza empieza a fallar un poco nada mejor que una buena mamada para endurecerla de nuevo. Recién salida del interior del coño de la secre tiene un regustillo de lo más sabrosón … Al poco rato la regreso de nuevo al interior del coño pero veo que prefiere hacer otra vez un cambio de almejas. Está visto que le ha cogido el gustillo al cambio de ritmos.

Estas mamadas últimas me han enloquecido. Yo ya no puedo más. Estoy a punto de correrme. Presto viene mi marido a propinarme un par de folladas finales y remata la jugada la secre mamándome el coño mientras me retuerzo de placer dando brincos sobre la mesa.

Nuestra amiga también va a correrse … Mi marido se encarga de rematar la jugada con unas folladas finales acompañadas de un estimulante masajeo de su clítoris. La hace gritar de placer durante bastante rato. Se queda dando brincos sin poder contenerse. La estimulación que ha recibido ha sido brutal. Se ha quedado el hombre para el final. Como las dos hemos recibido de él un orgasmo inexplicable no queda más remedio que sacarle el semen a base de encajarle unas certeras mamadas … Espero que después de esto me tenga más “atendida” …

Embocatada Bestial

Ya empiezo a entrar en una edad avanzada y no he podido satisfacer una perversidad sexual que tengo. Me gustaría que me hagan una embocatada bestial. No lo he hecho nunca. Así que como estoy decidida a probarlo, a ver qué gustillo me da, voy a invitar a dos chicos del trabajo a cenar. Los cito en mi casa. Ya unos días antes voy preparando el terreno. No quiero que se piensen que van a tener un polvazo gratis. Vienen con la condición de darme al folleteo los dos a la vez. Les he ido alucinando unos días antes de la cena. Calentando el ambiente con comentarios y con insinuaciones. Ellos han entrado a mis juegos y propuestas y se las han dado de muy machotes. Veremos como se comportan y cumplen a la hora de la verdad.

Llega el día de la cena. Los invito a entrar y pasamos a mi salón. Nos sentamos en el sofá. Vienen embalados. Yo también lo estoy. Llevo toda la tarde que me chorrea tanto el chocho que al final ya he decidido quitarme el tanga. Voy a pelo. Tal y como están las cosas pienso que es mejor tener la sesión de aperitivo. Cojo sus manos y las dirijo directamente hacia mi húmeda abertura secreta.

Entramos enseguida en acción. Veo que no eran unos bocazas. Bajo los pantalones a uno de ellos para ver si está bien dotado y me encuentro con un pollón formidable. Está de muerte. Tiene un gusto brutal y me da un gusto brutal mi otro compañero que me está comiendo el coño a sus anchas.

Como no vienen a perder el tiempo pronto arranca el primero a darme una buena primera follada …Mientras me folla uno el otro también quiere su parte. No vaya a ser que con la espera pierda su excitación. Presta a dar satisfacción a mis invitados lo doy todo de mi: a uno mi coño y al otro mi boca.

Dicen que las mujeres sabemos hacer dos cosas a la vez. ¡Y muy bien que las hacemos! … porque les veo con unos pollones enormes y duros. Tal y como estan las cosas casi prefiero bajar un poco la tensión que tienen mis amigos.

No me lo pienso dos veces y hago que se corran una primera vez a base de mamadas. Una vez se han relajado un poco les digo que han de cumplir. Han venido a lo que han venido … Y si no cumplen no cenan.

Les cojo los rabos que todavía dejan caer semen de la corrida anterior y les empiezo a chupar los capullos. No tardan en entonarse de nuevo. Se empalman pronto los dos pensando en el próximo numerito. Ponerse en posición tiene su dificultad. Todo tiene que estar milimetrado para que no se estorbe nadie y a la vez se disfrute de la situación. Uno de ellos se tumba y me trabajo bien el culo con su polla para lubricármelo bien. Estoy casi que rebiento ya y aún no he empezado con la experiencia que tanto deseo. Pero ellos todavía están con más ganas que yo. Les gotea la polla a base de bien. Y, finalmente, estamos en posición … es … es … es … es …

Mejor que lo proveis … Yo soy incapaz de describir la sensación que tuve … y es que me quedé “flipada” … probadlo y ya me lo contareis …

30.000

Tenia 30 años cuando ocurrió el suceso que paso a relataros… 

Hace como seis años de ello… 

Mi marido, es Médico, y esta constantemente de congreso en congreso, en aquella época nos reuníamos un grupo de parejas bastante liberadas, en unas juergas de fin de semana en las que llegábamos a casa de nuestro anfitrión juntos, pero podías salir con cualquier otra persona después de casi 48 horas de lujuria… 

La verdad es que siempre he sido una mujer agraciada con unas medidas rozando la perfección , y a lo que yo he contribuido cuidándome, haciendo ejercicio, y sobre todo procurando vestir a la ultima moda… 

Mi marido también ha ayudado lo suyo haciéndome gozar hasta cinco veces por semana, completando mi intensa vida sexual, las ya citadas orgías de fin de semana e incluso alguna aventura diaria, como las que os voy a contar… 

Un dia vino mi marido contándome que se celebraría un congreso en nuestra ciudad, al que debía asistir. 

Para mí era uno màs en principio, sòlo que en nuestra ciudad, por lo tanto el no tendría que viajar. 

Una tarde cuando llego me hablo de un colega de fuera que venia al congreso, y que traía fama de haberse cepillado a casi todas las mujeres de sus compañeros de promoción, situación que ni se desmentía ni se afirmaba por parte de los implicados… 

Me dijo que si me gustaría conocerle y añadirme a su lista, a lo que le contesté que como él lo viera… 

No volvimos hablar del tema y ya iniciado el congreso, me llama un día por teléfono… 

“Oye, esta noche voy a llevar a cenar a Ernesto… así que prepara una buena cena… ” 

El tal Ernesto, era el individuo en cuestión, por lo cual imagine que esa noche tendría fiesta… 

Cerca de las ocho llegó mi marido solo y me dijo que Ernesto llegaría en unos minutos, pues se había quedado comprando tabaco… 

Me dijo que pasara lo que pasara que le siguiera la corriente en todo… 

Poco después llamaron a la puerta y fue mi marido el que abrió… 

Me dijo que no me presentara hasta que estuvieran en el salón sentados… ah y que preparara sólo la mesa para ellos dos… 

Me indico que no me pusiera ninguna ropa en especial y que en nuestro dormitorio había dejado un paquete para mí… 

Espere en nuestro cuarto hasta que entraron en el salón, entonces salí y entre a saludarme… 

“Pero Lola…” me dijo mi marido como enfadado…”aún no se puso Ud. el uniforme que le trajeron esta tarde…es Ud. una calamidad… ande vaya a vestirse…” 

Me quede alucinada, primero porque no me llamo Lola y luego por la bronca de mi marido como si fuera la chacha… 

Entre en el dormitorio y al desenvolver el paquete vi que era un uniforme de doncella, un tanto curioso, puesto que la falda más que mini era “nada”, y luego me estaba muy ajustado con lo cual mis curvas, sobre todo mis pechos se resaltaban de forma escandalosa… un mandilillo con puntillas blancas y una cofia completaban el mismo… y una nota de mi marido…”no te pongas mas que sujetador…” 

Me vestí de aquella guisa y salí contoneándome al salón… 

El colega de mi marido, casi se atraganta con la copa que tenia al verme… 

“Le gusta así al señor”… pregunté yo muy digna… 

Mi marido se levanto, se acerco a mí, me hizo dar un par de vueltas e incluso inclinarme suavemente, y el personalmente ante la sorpresa de su amigo, me desabrocho un botón del escote… 

“Así esta mejor, Lola, ya puede Ud. servir la cena…” 

Ni que decir que el tal Ernesto no paraba de mirarme por todos lados mientras preparaba la mesa del salón… 

Me agache gentilmente de frente, para que pudiera ver bien mi escote, y de espaldas para que pudiera ver mis desnudas nalgas…varias veces mientras ponía la mesa… 

Ellos hablaban de cosas de trabajo, pero Ernesto no podía evitar el mirarme constantemente… 

“Venga Lola, vaya Ud. 

“No, por dios, por mi no lo haga…” dijo Ernesto con un brillo de deseo en los ojos, “tómese todo el tiempo que quiera… no tengo prisa y la noche es larga…” dijo como dejando caer una invitación… 

Salí del salón y mientras marchaba por el pasillo les oí comentar… 

“Oye…!” dijo Ernesto…”Vaya sirvienta que tienes tío… me imagino que te la trajinaras de vez en cuando…” 

“Bueno…” respondió mi marido…” me costo convencerla… pero si bastantes veces… pues paso unos ratitos agradables…” y cambio de tema… 

Pero Ernesto insistió…” Tu crees que si me insinúo… a lo mejor, con tu permiso claro, podría llevármela a mi hotel esta noche…?” 

“Hombre…” contesto mi marido como sorprendido…”no sé chico… yo no tengo que darte permiso… quizá sea ella la que tenga que decir la última palabra, fuera de sus horas de servicio es libre de hacer lo que quiera…”

“Bueno, veremos que pasa… “dijo Ernesto como dando por hecho el asunto… Me fui a la cocina y volví con el primer plato… 

Aun estaban sentados en el sillón y se levantaron para sentarse a la mesa… 

Al pasar junto a mí, sentí la mano de Ernesto tocar suavemente mi culo…di un respingo… 

“Que le ocurre Lola…?”, preguntó mi marido como sorprendido…  

“No nada…” respondí…” que me dio como un escalofrío…” 

“Es que va Ud. muy fresca…” dijo Ernesto, mirándome con descaro al escote…” 

“Hace calor aquí…”dijo mi marido…” verdad Lola…” yo asentí con la cabeza…”además…”añadió…” a mí me gusta que Lola este lo mas cómoda posible en su trabajo…” 

Se sentaron y mientras les servia el primer plato, me incline varias veces de forma que Ernesto pudiera ver bien mi escote… 

Durante la cena Ernesto trato de tocarme el culo y las piernas por debajo de la mesa mientras le servia, en varias ocasiones. 

Al principio, yo le rehuía, y me retiraba, pero conforme avanzaba la noche me mostraba menos esquiva, con lo cual él pensaba que me tenia en el bote… 

“Y tu mujer…?” le preguntó una vez Ernesto a mi marido… 

“Esta fuera unos días por temas de trabajo… así que estar sólo durante todo el congreso…” 

“Solo con Lola…” puntualizó pícaramente Ernesto… 

“Si claro…” respondió mi marido como algo natural… 

Una de las veces al volver de la cocina, me paré en el pasillo pues hablaban de mí… 

“Chico…esta buenisima…”decía Ernesto,” tienes que pasártelo de puta madre con ella… con esas tetas tan… tan…” 

“Bueno…” dijo mi marido…” no te voy a decir que no… pero chico… como casi no estoy en casa…” 

“Sabes que la he tocado el culo y los muslos mientras me servia… y no parece que le disguste…?… le dijo Ernesto… 

“Ya te dije que fuera de su horario puede hacer lo que quiera…” respondió fríamente mi marido… 

“Entonces cuando terminemos de cenar, te importa que la invite a tomar una copa…” 

“No en absoluto…” respondió mi marido… 

Entre en el comedor y cambiaron de tema… 

La cena transcurrió casi con normalidad… y digo casi porque Ernesto no perdía la ocasión de tratar de meterme mano…

Al terminar de cenar, mi marido me dijo que les sirviera el café en la terraza… 

Ellos estuvieron tomando un whisky mientras yo recogía la cocina… 

Cuando terminé fui a la terraza… 

“Señor yo ya me voy a ala cama si Ud. no quieren nada más…”, Ernesto me miro como queriendo acostarse conmigo… 

“De acuerdo Lola…” dijo mi marido… 

“Un momento…” interrumpió Ernesto… “Lola podría, con el permiso de su jefe claro, invitarla esta noche a una copa…”

Yo miré divertida a mi marido, que se dirigió a mí formalmente… “Ud. vera, Lola, sabe que fuera de su horario pude hacer lo que quiera…” 

“Gracias señor…” le contesté, y mirando a Ernesto añadí… “Pero hoy no pues estoy muy cansada… quizá mañana…” 

Ernesto se quedó como decepcionado, y o meneando el trasero salió hacia el salón… 

“!! Convéncela tío…! Oí que le decía a mi marido…” Chico…” contesto este… “Yo no puedo obligarla… pero si te ha dicho que mañana…” 

Me retiré a uno de los dormitorios de casa que teóricamente era mi dormitorio… 

Creo que me quede dormida… pero me despertaron unos suaves golpes en la puerta del cuarto… me medio incorporé en la cama… “!Adelante!” dije encendiendo la luz de la mesilla… se abrió la puerta y apareció Ernesto… 

“Que hace Ud., aquí…” le pregunte mientras me tapaba con las sabanas… tratando de tapar mi semidesnudo cuerpo apenas cubierto por una camisola blanca de seda… y sin nada más debajo… 

“Perdone que la moleste… “dijo como cortado…” es que acaban de llamar a su jefe para una urgencia, y quería preguntarle que si me puede preparar un café…” 

“Vera, es que mi horario ya se acabó y mañana tengo que madrugar…” le dije sin mucho convencimiento… 

“Sólo un café y me marcho…” me dijo implorante… 

Me levante esta vez sin excesivo pudor de forma que la camisola apenas me llegaba a los muslos, por lo que fugazmente seguro que pudo ver mi obscura rajita, y entreabierta le permitía ver un poco de los senos… 

“Esta bien… ” dije como a regañadientes…” espéreme en el salón que ahora voy…” y pasando delante de sus narices me dirigí a la cocina… 

Así que mi marido se había ido y me dejaba a solas con aquel don juan… no era exactamente lo previsto, pues mi marido dijo que improvisaría sobre la marcha… 

Preparé el café y se lo llevé al salón… 

“Aquí está su café…” e hice ademán de irme… ” … y si no le importa, yo me vuelvo a la cama… ” le dije con tono insinuante… 

“No, Lola, no se marche por favor… su jefe me dijo que le esperara aquí que volvía enseguida… ” y mirándome de arriba abajo siguió… ” le importaría sentarse conmigo hacerme compañía… ” 

“Pero es que yo mañana tengo que madrugar… “proteste, mientras hacia ademán de irme… 

“Quédese por favor se lo ruego… ” dijo levantándose y tratando de cogerme por los hombros… “me gustaría tanto conocerla un poco más…” 

Me llevó lentamente hasta el sillón, mientras sus manos se desplazaban suavemente por mi espalda empujándome dulcemente hacia el mismo, y me hizo sentar junto a él, por lo cual, al sentarme, la camisola subió por mis muslos casi al limite de mi desnudo pubis, mis piernas quedaron totalmente desnudas al alcance de sus manos… 

Me miro sin ningún recato de arriba abajo denuevo… 

“Es Ud. preciosa… vaya suerte que tiene su jefe de que viva aquí… ” se revolvió inquieto en el sillón muy cerca de mí… ” perdone la pregunta… pero… tiene novio…? ” 

Yo me quede alucinada, vaya pregunta más infantil… ” No… ” respondí. “porque lo pregunta…?” 

“Vera es que quería invitarla a salir…” y trato de cogerme las manos… 

“Pero Ud. no es de aquí… y yo no estoy acostumbrada a salir con amigos de mi jefe… ” respondí rehuyendo sus manos, pero sin apartarlas demasiado de el… 

“Bien, pero eso se puede arreglar… ” dijo sujetándome las manos con firmeza… ” durante la cena Ud. no ha rechazado mis insinuaciones… ” y se inclinó mas hacia mí con lo que por mi escote podía ver algo más de mis senos, cuyos pezones a través de la tela de seda, podían verse ya totalmente duros y erizados… “le gusto…?” siguió mientras trataba de alcanzar mis labios… 

“Un momento… ” dije tratando de levantarme… ” si no le he rechazado durante la cena, ha sido por no disgustar a mi jefe… pero esto es otra cosa… ” me miro expectante… ante el cambio de mi tono hacia más meloso…” ahora estoy fuera de mi horario, y puedo hacer lo que quiera con quien quiera… ” 

Me miro sorprendido mientras me levantaba e iba hacia el mueble bar donde al agacharme a sacar una botella, tuvo que ver mis desnudas nalgas y entre ellas mi casi pelado coño… le oí moverse tras de mí… 

“!! Lola…!!” dijo acercándose… “Está Ud. buenisima y no me perdonaría irme de esta casa sin echarle un polvo…!!!” 

Me quede petrificada… el tío entraba a por todas, así que a ver como toreaba yo aquel miùra salido… 

“Pero que dice hombre… esta Ud. loco !!!…?…. y si viene mi jefe que le decimos…” 

“Vamos a mi hotel !!!” dijo vehementemente tratando de sujetarme por los brazos… 

“Yo no he dicho que me quiera acostar con Ud.…. ” dije separándome de él… “pero además así por las buenas… aquí té pillo y aquí te follo…” le dije retirándome un poco con la blusa ya casi abierta del todo… 

” y que gano yo con esto…?” se quedo parado y me miro fijamente… 

“Le daré lo que me pida…!!!” dijo con cara de salido… “Dinero… cuanto quiere… 10 mil, quince mil, veinte mil…?, lo que me pida… pero yo tengo que follarla esta noche… cuánto quiere…?” y sacando la cartera, la abrió enseñándome algunos billetes de 5.000 pesetas… “cuánto…? ” insistió mientras se acercaba a mí… 

Al volverme observé que en uno de los estantes de la librería estaba la cámara de vídeo funcionando… el cabrito de mi marido había dejado la cámara para tener constancia de lo que ocurría… !!! 

“Bueno… ” dije con voz sugerente mientras empezaba a desabrocharme los pocos botones que quedaban de la blusa… ” quizá con veinte mil sería bastante… ” y deje caer la blusa apareciendo totalmente desnuda ante él… 

Se acercó a mí y paseó cuatro billetes de cinco por mi cuello mis pechos… cuando llegaba a mi pubis, los cogí…”Y si quieres más… pìdemelò !! ” dijo mientras me abrazaba con fuerza… 

Comenzó a besarme en el cuello, en las orejas, hasta llegar a mi boca… allí nuestras lenguas se mezclaron en un tórrido beso, mientras nuestros cuerpos abrazados caminaban hacia el sillón… entonces me empujo sobre el mismo, mientras se empezaba a quitar la ropa… 

Yo le miraba divertida, pues en su prisa por desnudarse no acertaba el hombre… 

“Te voy a follar como no te han follado nuca… ” me decía mientras se deshacía ya de los pantalones… ” ni siquiera tu jefe… ” y me miro como el que he revelado un secreto oculto… ” porque sé que te lo haces con tu jefe… ahora quiero saber como lo haces…” y se tumbó sobre mí tratando de abarcarme con sus manos pasándolas por todo mi cuerpo… 

Yo al principio me deje hacer, pero la verdad es que era la primera vez que un tío me pagaba veinte mil pelas por follarme, así que creí más decente, decente que palabra más curiosa, participar y ganarme aquellas pelas… 

Nos revolcamos por el sillón y por la alfombra como dos colegiales… 

Decidí que aquel tío se merecía sacar provecho a su pasta, así que le tumbe sobre el sillón y acercando mi boca a su polla, me la metí de un sólo golpe en la boca…

Se quedó alucinado, y comenzó a gemir como un loco, dando saltos a cada pasada de mi lengua por su glande… “Así puta… “empezó a decirme… “mámamela bien… zorra…” decía con voz entrecortada mientras se retorcía de placer sobre el sillón…

Estábamos en plena faena, cuando llegó mi marido…

“Pero que es esto…!!!” comenzó a decir como muy ofendido… o molesto… o no sé que… 

“Lola… eres una puta…!!!” me gritaba, mientras trataba de separarme de aquella polla… 

“Y a ti no te da vergüenza…” dijo mirando con supuesta rabia a su colega… “Con mi chacha y en mi casa… al menos podías habértela llevado a follar a un hotel…” 

El pobre hombre que estaba super empalmadisimo no sabia que responder… “Yo quise llevármela a un hotel pero ella no quiso…” trataba de justificarse… 

“Si…” dije yo….” Yo soy una mujer decente y…” 

“Tu decente…?” gritó mi marido largándome una bofetada… 

Me quedé petrificada, pues no esperaba la torta, bastante fuerte que me dio… y trate de reaccionar, pero para entonces, ya me había agarrado con fuerza y levantándome, me empujó bocabajo sobre la mesa del salón… 

“No querías follar…? ” me gritó…” pues follaràs…!!!” y mientras decía esto me endiñaba su polla por el culo… 

El pobre Ernesto no sabia que hacer, se quedó de pie con la polla super tiesa, mirándonos sorprendido… 

“No te quedes ahí gilipollas…” le gritó mi marido… ” y métesela en la boca…” 

Dicho y hecho, Ernesto se acercó presuroso y me coloco su enorme aparato en la boca, mientras mi marido me enculaba… 

Me follaron por todos mis agujeros durante casi toda la noche y yo se la mamé varias veces… 

Ya de madrugada, mi marido le dijo a Ernesto que era muy tarde, y que si quería podía quedarse a dormir… 

Él respondió que bueno, a lo que mi marido le indico que durmiera conmigo en el cuarto de la “criada”, cosa que le hizo mucha ilusión… 

Así que nos acostamos en la estrecha cama y aún me follo una vez más antes de dormirnos… 

Era de día ya cuando despertamos… no se oía ni un ruido en el piso… traté de levantarme con sigilo creyendo que él aún dormía, pero Ernesto me cogió nuevamente y tras besarme y acariciarme, me pidió que se la chupara otra vez…

Así lo hice y cuando estuvo bien empalmado, se tumbo en la cama y me hizo sentar sobre él… 

“Galopa putona mía…!!!” me decía mientras me hacia saltar arriba y abajo sobre aquella estaca… 

Cuando terminamos, me fui a duchar y el se vistió y salió al salón… 

Cuando aparecí en el salón con el albornoz aún puesto… mi marido tomaba café charlando con Ernesto de lo ocurrido… 

“Que… ” decia mi marido sonriente “cuantos polvos màs le has echado a esa zorra de chacha que tengo… ” 

“Bueno… ” titubeo Ernesto, ” la verdad es que sòlo un par de ellos màs… ” dijo como disculpandose… “pero sobre todo como la mama la muy cabrona… ” decia poniendo los ojos en blanco… 

Di media vuelta y regresé al cuarto de la criada a vestirme y al entrar comprobé con sorpresa que Ernesto había dejado sobre la mesilla otras 10.000 pesetas… 

Me vestí y salí al salón… 

En ese momento mi marido se levanto y ofreciéndome una silla me dijo… 

“Que tal has dormido cariño…?” y mirando a ernesto añadio… “ya se por nuestro amigo que aùn te follò un par de veces… ” 

Ernesto se quedó petrificado… 

“Cómo la has llamado…?” le dijo un tanto cortado a mi marido… 

“Pues cariño…” respondió este dándome un apasionado beso…”es como suelo saludar a mi mujer por las mañanas… perdona…”dijo volviéndose a el…” es verdad se me olvidaba presentaros…” y volviéndose a mi…”Querida te presento a Ernesto un colega del congreso… Ernesto te presento a Laura mi mujer…” dijo sentándose y degustando su café… 

Ernesto se quedó pálido… no sabia que hacer… 

“Pero…” acertó a balbucir… ” esta no es Lola tu chacha…?” y se retorcia las manos nervioso… 

“No…” respondió mi marido con toda tranquilidad…” Es Laura… mi mujer…” y siguió tomando su café… 

Ernesto se levantó cortadisimo… recogió sus cosas y se marcho… 

Después de unos segundos los dos rompimos a reír… 

“Sabes…” le dije a mi marido…” Me ha pagado 30.000 pelas por la fiesta…” 

Mi marido soltó una carcajada… “Espero que haya aprendido la lección…” dijo sonriendo… 

Luego visionamos la película de la noche anterior y mi marido me alabó por mi actuación… 

Después de ese día alguna vez, mi marido ha traído a casa a algún amigo, y haciéndome pasar por la chacha, y entonces si que me he acostado con él a solas sin la presencia de mi marido… y con algunos lo he hecho cobrando… aunque no tanto, claro… es una sensación excitante que te paguen y te traten como a una furcia…

Playa

Ayer en la playa ví a un chico que estaba buenísimo y que llevaba unos bonitos tatuajes por el cuerpo. Me acerqué a su toalla. Estuvimos charlando un rato y le invité a cenar a mi casa. Estaba sorprendido por mi atrevimiento. Pero aceptó mi invitación. Por lo visto esa misma noche no podía venir pero al día siguiente, o sea, hoy sí. Así que llama a mi puerta le abro y le indico el camino hacia mi sofá. Él, al principio, está un poco cortado. 

Pero me pongo muy contenta cuando veo que ha tenido el detalle de traerme un regalito. Doy un brinco de alegría al ver lo que me ha regalado y me cae la cabeza en sus partes más íntimas. Al llegar a ellas noto, sin posibilidad de que haya ninguna duda, que está algo durilla la cosa por lo que no dudo en aprovechar la ocasión para restregarme lo suficiente para que entienda mis intenciones. Aunque ya sabes que, en esto, los chicos suelen ser bastante tontos en este aspecto y hay que acabar siendo bastante explícita.

Por lo que me acabo sentando en su falda y con una sonrisa meneo mis tetas en su cara hasta que entiende lo que quiero de él.

Con un tío tan bueno no estoy para intrigas así que me desnudo rápidamente y acto seguido le desnudo a él. Mi grata sorpresa es que me aparece de segundo regalo un pollón formidable, erecto y guapote a más no poder. Es tan formidable que me apetece darle unos lametones para ver qué tal sabe. Normalmente no es que me guste mucho hacerlo pero esta ocasión, de verdad, no hay que dejarla pasar. Tiene un gusto muy agradable y me explayo en trabajársela hasta que la veo a punto de rebentar. Tampoco quiero hacerle daño …. jejeje!Y como lo que me gusta es ser muy juguetona empiezo a jugar con su polla con mis pies. No vaya a ser que a base de mamadas se me corra en la boca y acabe pronto esta tarde tan prometedora. Lo que quiero es tenerlo bien excitado para que en el momento del folleteo la cosa tenga su tiempo y el placer sea lo más largo posible.

Se ve que la cosa le ha gustado tanto que me quiere devolver el gustazo …

Y a mí me está dando un gustazo que se me hace muy difícil describirlo por escrito. Lo mejor es que tengais casi una experiencia semejante …

Sólo de ver el pollón tan tieso que me mete en mi coñito me entran unos escalfríos de gusto increíbles. Poco tardo en ponerme a cabalgarlo para notar sus huevos y darle tacto a mi clítoris con mis sobeos.

Él nene viendo mis intenciones colabora haciéndome cosquillas y abriéndome los labios de mi puerta secreta. Ello hace que su tranca me entre muy adentro y me la noto en toda su largura.

Es tal mi retorcimiento de placer el que me da que ya, al final, no me controlo. No sé hacia que lado giro.

Poco me tarda el orgasmo en venir y mi follador viéndome en mi punto máximo se libera de toda la presión pegando un bote y mandando una fantástica lechada por doquier.

El Primito

Fue cuando mi primo del interior vino a vivir con nosotros a la capital.

El es un chico blanco de ojos claros, grandote, musculoso y muy guapo (con una verga soñada y un culo paradito y redondito que a cualquiera se le cae la baba…)

Como no había cuartos suficientes en mi casa, lo pusieron a dormir en mi cuarto y en mi misma cama. 

En ese entonces, yo no sabía nada de nada. 

Pasaron dos noches y yo dormía como si nada, un poco incomodo ya que no me ha gustado nunca dormir acompañado. Fue a la tercera noche que tomé mucho café en la cena y esto me produjo insomnio (a lo mejor antes había pasado algo, pero como yo soy una roca para dormir no me di cuenta de ello…)

Esa noche, no podía dormir pero me quedé quieto para no molestar a mi primo. El pensaría que yo estaba dormido y comenzó a acercarse mucho a mi… Yo duermo boca arriba así que él me puso su pierna encima de mi verga y yo pensé: “tendrá frío”. Sentí un poco de ternura y no me moví. Al poco rato, mi primo comenzó a sobar con su pierna mi verga la cual, con los movimientos, se fue parando, causandole sorpresa porque, inmediatamente, bajó la pierna…

Yo no sabia que hacer pero lo que si sabia era que aquello me había gustado. Pero en ese momento me dije: “¡que vergüenza! ¿que estará pensando mi primo de mi? Al pasar un rato, él volvió a hacer lo mismo:
ya estaba disparada mi verga, pero nuevamente se me paró. En esta ocasión, mi primo no retiró la pierna sino que, al contrario, puso su mano debajo de su pierna y encima de mi bulto y empezó a sobarme la verga. Al mucho rato de estar sobándomela y al ver que yo no me movía, se levantó, apartó la cobija, me bajó el escaso calzoncillo blanco que llevaba y empezó a mamarme la verga deliciosamente a lo que yo respondí con grandes gemidos.

Al oír esto, mi primo inmediatamente se puso en posición de “69” para que yo le mamase la suya, pero como yo no sabia nada de eso, solo se la sobaba y besaba muy cortamente. Al rato, se dio la vuelta y empezó a besarme muy ricamente y me decía que me había deseado desde el primer momento en que me vio. Yo le preguntaba que que era aquello, que todavía no lo entendía…

El me contesto que no necesitaba entender nada sino solo disfrutarlo, ya que seria la cosa mas deliciosa que jamas había probado. Luego encendió la luz y me dijo: “súbete el biquini” y yo le obedecí. El se masturbaba del placer de verme, se acerco a mi, me puso su verga en la cara y me dijo: “mírala, tal ves en este momento no te guste pero después te va a encantar” .

Pero a mi ya me gustaba aquella deliciosa verga gruesa, larga y blanquita . El 

siguió diciéndome: “tócala y pélamela”. Era una verga incircuncidada así que fui bajando su prepucio poco a poco: era enorme, de unos 20 cm. de largo y de un grosor considerable, y tenia unas venas muy gruesas.

Me enseño como mamar, y lo hice perfectamente. Luego me bajo el biquini y comenzó a mamármela. El a mi me decía: “tienes una verga deliciosa” (a mi me gustan las vergas incircuncidadas y a el le gustan circuncidadas como la mía). Se deleitaba mamándomela. 

Luego me pidió que lo cogiera por detrás lo cual me provoco miedo y le dije que no. El, muy comprensivo, me explico muchas cosas y luego accedí: me unto con un lubricante y me puso un preservativo, luego se sentó sobre mi verga, poco a poco, hasta llegar al final. Me decía que le dolía, porque era la primera vez, pero luego se le paso. 

Yo no aguante mucho y me fui al mismo tiempo que el, y dejamos cantidad de liquido derramado en la cama. 

Fue para mi una primera experiencia inolvidable.

Luego lo repetimos, casi todas las noches. Pasamos momentos deliciosos juntos, hasta que el se caso y se fue a vivir a otra ciudad

Fan

Soy una persona normal, del montón, sin ninguna característica que me haga nada especial. Es un día cualquiera de una semana cualquiera de un mes cualquiera y de un año cualquiera. Estoy medio endormiscado cuando llego al trabajo. No es que tenga precisamente cosas urgentes para hacer. De todas formas, algo de trabajo sí hay. Pero casi de forma automática una vez arranca el ordenador activo el outloock para ver los correos electrónicos que he recibido. Entre el montón de basura y virus que recibo me llega una de esas postales electrónicas. Asunto: ha recibido una postal … ¡Qué raro! ¡A mí! Será alguien que se habrá equivocado y me la ha enviado por error, pienso yo. De todas formas la curiosidad humana no tiene límites y no tardo en abrirla. Una vez la abro la sorpresa es mayúscula …

Resulta que me la manda una fan anónima. Una postal preciosa. Llena de flores. Un texto breve pero conciso … “De tu admiradora secreta que te ama y desea …” ¡Bufffffffffff!

No tardo en dar contestación a tan amable piropo pero resulta que mi admiradora quiere realmente mantenerse en el anonimato. Me ha puesto un email de contacto falso. ¡En fin! Miro el calendario de sobremesa y resulta que hoy es precisamente el día 14 de febrero. El día de San Valentín.

Pasan los meses. Y otro día cualquiera de una semana cualquiera de un mes cualquiera y de un año cualquiera recibo una nueva postal. Esta vez es igual de preciosa o más. El comentario es quizás algo más melancólico … “Me acuerda mucho de tí. Tu admiradora secreta.” ¡La verdad es que esto es el colmo de la mala suerte! Resulta que hay una fan por ahí y no hay posibilidad de que se anime a contactar conmigo. Pero esta vez añade una postdata muy alentadora … “Me parece que pronto nos veremos”.

Pasa el tiempo. No tengo más notícias. Me olvido del asunto. De repente se aceleran nuevos acontecimientos. Voy un día al apartado de correos y me encuentro un sobre que me llega de los Estados Unidos. ¡Qué raro! Lo abro impaciente y mi sorpresa es mayúscula. En su interior hay un billete de avión a Seatle y una nota con una dirección, un día y una hora. Regreso a mi casa perturbado. Mi corazón lo noto acelerado. ¿Qué voy a hacer? Después de mucho pensar acepto la misteriosa invitación. Unos días más tarde estoy de camino a los Estados Unidos. Después de muchas y muchas horas de viaje y de intriga llego puntual a mi cita. Es en una casa de campo en las afueras. Un lugar muy elegante y acogecedor. Llamo a la puerta y me encuentro con una chica de una belleza sin igual … Después de recibirme con una maliciosa sonrisa y de presentarse tuvimos una cena muy romántica. Hablamos casi toda la noche al principio en la mesa y luego tumbados en la cama. Poco a poco de una forma natural empezaron los roces y las caricias. A partir de ese momento yo creí que estaba flotando en una nube. Soy una persona realista y esto simplemente es imposible. Y cuando digo imposible es que es imposible. Pero la cuestión es que estaba tumbado en la cama con un bombón de mujer. Acariciándonos. Ella desde el primer momento había llevado la iniciativa y continuó.

Así que tardó muy poco rato en empezar a acariciarme los pantalones y comprobar el endurecimiendo de mi polla. La verdad es que si no me desabrocha los pantalones creo que los rompo. Modestia aparte … jejeje! Por mi parte yo también voy desnudándola pero a un ritmo mucho más lento que ella. Ya casi desnudos nos besamos. Lengua contra lengua. Para continuar luego un largo y excitante periplo por el resto del cuerpo. Mi boca después de mucho explorar, lamer y degustar llega a su parte más íntima. Ella también llega a mis partes casi a la vez. Mi excitación no tiene límite y ella de vez en cuando tiembla de placer. No queremos que el momento termine pero llega un momento que mi preciosa fan quiere terminar su éxtasis con mi polla en su interior así que se pone encima mío. Yo me quedo boca arriba. Ella con su mirada fija hacia mí empieza a follarme a una velocidad de vértigo. De repente en lugar de follarme de arriba abajo cambia el ritmo y se empieza a mover de izquierda a derecha. Este cambio junto con un apasionado beso hace que mi corrida en su interior me deje como si estuviera en el mundo de los inmortales.

Nos quedamos inmóviles durante bastante rato. Yo estoy paralizado, tumbado y con temblores fruto de mi corrida. Ella está sobre mío con un orgasmo como nunca había visto besándome una y otra vez. Todos los movimientos que hacemos son muy lentos y cariñosos. En mi vida han sido muy pocos los instantes iguales a este: inolvidables. Pero mi amante empieza lentamente a frotarme con su cuerpo. Su masaje es encantador pero no consigue excitar mi polla. Ya se lo he dado todo en mi primera corrida. Ella disconforme con los resultados que obtiene dirije su boca hacia mi desinflada polla. A base de mucho mimo y lametazos consigue lo inconseguible: ponerla dura una vez más. Me ha puesto a cien. Y es que su estupendo trabajo oral junto con las magníficas vistas de su preciosidad os aseguro que son capaces de levantar a un muerto. Así que mi polla se levanta igual como un cohete. Yo esta vez me pongo encima suyo y la empiezo a follar. Probamos todas las posturas que se nos hacían más placenteras. Disfrutando de lo lindo. Esta vez la corrida se hacía esperar. Es aquello que te ves a punto y nunca acaba de llegar. Pero en esta vida todo tiene solución. Cuando mi amante ya se veía que su momento culminal estaba ya muy cerca va y me ofrece que la penetre por el culo mientras ella con sus dedos se acababa de entonar masajeando su clítoris. La estrechez de su húmedo culo y sus exclamaciones de placer hicieron el resto. Intenté esta vez aguantarme la corrida todo lo que pude pero el dolor que me apareció pudo conmigo y me corrí casi a la vez que ella. Una vez más se adelantó a mí puesto que ya estaba chorreando. No lo había visto nunca. Pero esta vez os aseguro que su corrida dejó empapado de semen todo su coño. La verdad es que de esa noche ya no recuerdo nada más. Me quedé dormido con mi polla en su culo y ella acurrucada entre mis brazos.

Al día siguiente me propone ir a dar un paseo en su barco. Yo la verdad es que después de la inolvidable noche que había pasado ya no tenía mirada para el paisaje. Mi único paisaje era mi fan. 

Con tanto bello paisaje ya no os sé decir si estoy en alta o baja mar. Tampoco sé cuánto tiempo hace que navegamos. Todo lo que nos rodea es mar abierto cuando me pregunta si me apetece algo de aperitivo. La verdad es que con tanto ejercicio tengo hambre y le digo que sí. Ella baja al camarote y al rato me dice que fije el timón que el aperitivo ya está preparado. Bajo y me la encuentro más provocativa que nunca tumbada en la cama. Fue verla y al instante mi polla se puso más dura que un bastón. Me indica sonriente con el dedo que me acerque. Luego acoge con sus tetas mi polla y me la empieza a follar. Se le escapa también alguna breve mamada para comprobar que realmente estoy excitadísimo. La situación me puso tan a cien que me salió disparado el semen hacia su cara. Más sonriente y caliente que nunca me pide a continuación que le dé su aperitivo. Como dicen que hay que dar de comer al hambriento, en este caso, yo doy de comer con muchísimo gusto a la hambrienta. Le abro con mis manos bien las piernas primero y luego con mis dedos le abro los labios de su mojado coño. A intervalos regulares le voy follando con mi lengua el coño y le masajeo su clítoris. En este momento ella pierde ya toda su vergüenza y empieza a retorcerse de placer ante mí. Yo para acabar de excitarla me centro con mi lengua en excitar su clítoris y con un dedo le follo el coño y con otro el culo. Acaba su orgasmo con un gran grito de placer y un temblor casi contínuo que duró muchísimo rato. Su orgasmo me endurece el pene y después de unos masajes con la mano lo introduzco en su lubricadísimo coño. Ella aún está temblando de placer cuando me pongo a su lado. Sin movernos y con mi polla en su interior nos besamos largamente. La situación tan excitante en la que me encuentro hace que me corra en su interior una segunda vez sin follar y es que la nena está buenísima.

Los postres ya no os los cuento porque vais a creer que todo es un bulo. Así que paso y os imaginais lo que querais. Muy a mi pesar al cabo de unos días estoy de nuevo en España añorando mi fan. La casualidad es inaudita. Resulta que mirando fotos por Internet de golpe me encuentro con la foto de mi fan. Me quedo estupefacto. Miro al pie de la foto y pone su nombre. Más increíble todavía. Rápido voy al Google y pongo que me busque el nombre de mi fan. ¿Y cuál es mi sorpresa mayúscula? Pues que resulta que mi fan es una playmate!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Excursion

Pues estaba yo, hace unos meses, caminando por los Alpes absorto en mis pensamientos cuando uno de los amigos que me acompañaba exclamó con una real sinceridad …

– “De verdad os aseguro que aquí es imposible que nos encontremos a nadie.”

Y continuó pensando en voz alta …

– “Y mucho menos a las excursionistas calientes. Estoy convencido que el único que es capaz de encontrarlas es el Conrad ese …”

Y de golpe el silencio reinante se convirtió en una escandalosa carcajada multitudinaria. Y es que la cosa es evidente. La soledad es absoluta.

Pasaron unos días y aproveché un bonito día para hacer otra bonita excursión. Esta vez iba sólo y también iba por un sitio realmente solitario. No sé porqué me vino a la cabeza, de nuevo, el comentario de las excursionistas calientes y me puse a reir sólo. La cosa tiene su gracia porque después de mi carcajada oigo un curioso e insólito …

– “HOLA”.

Realmente sorprendido por la interrupción del silencio en aquel lugar me giro al mi alrededor buscando a la responsable de aquel saludo. Mi intriga por unos instantes acelera mi corazón. Igual como si estuviera subiendo al mismísimo Everest. Esos segundos fueron como horas. De repente con una sonrisa radiante y excitante a la vez veo a una rubia despampanante. No os lo podeis ni imaginar. En realidad es inimaginable casi. Mejor dicho. Es imposible que le pase a nadie. Pero eso que le toca la suerte a uno en la vida y una única vez. Pues eso es lo que me pasó. Aún hoy sigo sin entenderlo cómo me pasó.

Con su erótica voz me pregunta …

– “¿Dónde vas?”.
– “Pues voy a subir al pico ese que no me acuerdo ahora cómo se llama”, contesto muy cortado y poco erudito.
– “¡Ah!, vas al Picu. En esta zona lo llaman así. Pues yo también quería subirlo hoy pero antes quería comer algo”, me contesta muy locuazmente.
– “Yo no llevo mucha gran cosa para comer”.
– “No te preocupes. Si quieres vamos a mi coche que llevo bastantes cosas. ¿Quieres comer conmigo?”, continua ella.
– “Sí claro”, contesto yo. Sería un gilipollas si desestimara tal invitación.
– “¿Te ayudo?”.
– “Sí, mira, coje esta nevera y busquemos algún lugar majo. ¿Te parece?”.Las posturitas que me brindaba la niña eran de lo más provocativas que te puedas imaginar. Yo ya no sabía cómo ponerme. La cosa iba de comidas. Y, finalmente, llega el postre.

– “¿Te apetece un plátano de postre? Son muy nutritivos …”.

Esto ya es el colmo de la provocación femenina. Os lo aseguro …

Yo ya no podía aguantar más. Si alguien tiene un mínimo de juicio entiende la situación a la perfección. La nena quiere jugar. Está buenísima. Y, además, cachondísima. Jugemos. Me acerco a ella con la excusa de coger algo de alimento y la rozo suavemente con mi mano con la mirada atenta a su cara. Veo que hace un gesto felino y comenta …

– “¡Huy! ¡Qué mano más caliente tienes! ¿Me puedes masajear un poco que he ido cogiendo frío?”, dice con voz suave y cariñosa.

La petición es una orden para mí. Le froto lentamente las piernas con el objeto de transferirle calor. Poco a poco intento acercarme más a su zona íntima. Ella cierra los ojos y procura absorber el calor que le transfiero. No sé si el calor que le doy es físico o sexual pero la cuestión es que cada vez busca más y más los mimos que le doy. Mis manos lentamente se adueñan de sus piernas y mis caricias llegan a sus braguitas en cada movimiento ascendente. Veo que, al rato, se humedecen y se las acabo quitando. Estan empapadas. Rozo con mis dedos su coño y continuo el masaje sin prisas de ninguna clase. Poco a poco voy entonándola. Mis dedos estan mojados. Pienso que es el momento de usar mi lengua. Una vez leí en una web que si te trabajas el clítoris con la lengua y el coño con los dedos las nenas se quedan ‘extasiás’. Voy a probar. Pues la verdad es que se la ve que disfruta muchísimo. Y al poco rato ya pierde la compostura. Se suelta. Se mueve más y más. Pide más y más. Está cachondísima. Me tiene a cien. Con el meneo que le he dado me la ha puesto durísima sin que me roce. Sólo con ver cómo disfruta se me ha puesto más dura que nunca. Sin mediar palabra alguna no espero más y la penetro.

Entrar con mi polla en su coño es un placer indescriptible. Pero ella ve que estoy muy excitado y puede acabar rápido la cosa. No es precisamente su pretensión. Está dispuesta a continuar y jugar conmigo un rato largo. Así, pues, toma la iniciativa por primera vez. Me tumba en el suelo y con mi polla apuntando al cielo se sienta sobre mí. Prefiere ahora marcar su ritmo y darme placer. Sabe cómo hacerlo. Creo que no había estado tan erecto en mi vida tanto rato. Es un momento sin igual.

Es de aquellos momentos de la vida de uno o de una que no querrías que se acabara nunca. Queriendo y sentirte querido. Jodiendo y sentirte jodido. Impresionante …

Pero ya decía al principio que es de esos días que nunca le suceden al resto de los mortales. Y lo decía porque todavía las grandes sorpresas todavía no habían llegado. Agradecida por todo el placer que había recibido antes de mí ahora quería devolvérmelo con creces. En mi placentera posición noto que para un instante de follarme con su coño. Se incorpora un poco. Y desciende suavemente. Muy lentamente. Me tiene ahora preparado su otro agujero: el culo. Desciende poco a poco. Noto su caliente y húmeda estrechez. Lo que sigue para mí es una situación indescriptible.

La verdad es que la gratísima sorpresa que me ha brindado me encanta. Me folla hasta que ya simplemente no puede más. Se ha corrido toda sobre mí. Tengo mi polla y mis huevos con la misma sensación que si estuvieran en la ducha. Está sonriente de placer. Me ha puesto a cien-mil. Me besa y muy brevemente me pide …

– “Ahora te toca correrte a tí”, poniéndose a cuatro patas como si fuera una gatita.
– “Fóllame hasta que no puedas más”, me pide complacida y reventada de placer.

Yo hace rato que me noto a punto pero me falta ese pequeño punto para terminar. Apunto bien a su trasero igual como un torero que va a dar su estocada final.

La follo sin parar. Estoy delirante. Ya no es pasión ni sexo. Es animalidad. Es aquel instante en que uno se queda como ido cuando acontece la sorpresa final. Ella sabe bien que ha llegado mi momento. Rápida me quita su culo de mi polla. Se gira. Coge mi polla con su boca. Y recibe mi gran corridaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

Jabon Y Navaja

Estaba confundida, David, mi marido no había querido explicarme en que iba a consistir aquello y yo tenía mis dudas sobre si realmente quería participar en el juego.

Llamamos a la puerta, no abría nadie, en mi mirada se reflejaban las mil dudas que, en aquel momento, invadían mi cabeza, por unos momentos hice ademán de marcharme, David se apresuro a recordarme el acuerdo que habíamos alcanzado.

– No olvides que yo no te obligué a venir, pero ahora ya no estas a tiempo de echarte atrás, se que esta situación no es nada cómoda para ti, pero debes hacerlo por mí.

Por más que lo intenté no conseguí sonsacarle ningún detalle sobre lo que, estaba claro, era una de sus muchas fantasías sexuales. Otras veces ya había vivido situaciones parecidas, pero esta era la primera ocasión en que para hacer realidad sus sueños era necesario salir de casa.

Finalmente alguien abrió la puerta, era un chico joven y apuesto, vestía un elegante traje negro compuesto por americana y pantalones y rematado con una corbata también negra que resaltaba sobre la camisa de seda de un tono mas claro. Nos invitó a seguirle por un oscuro pasillo que conducía a un gran pórtico de madera.

– Esperad aquí un momento – Entró en la estancia contigua a través de la gran puerta… Pasaron cinco minutos, luego diez… el tiempo transcurría y mi marido y yo permanecíamos allí, en pié, esperando pacientemente… ninguno de los dos pronunció palabra alguna, él parecía estar demasiado ocupado disfrutando mentalmente de sus fantasías, yo no me atrevía a preguntar nada más a sabiendas también de que no iba a conseguir respuesta alguna por su parte.

La puerta volvió a abrirse, esta vez en su totalidad, una voz nos instó a entrar desde el interior de la habitación.

Era un salón amplísimo, iluminado por potentes faros alógenos a falta de ventanas que permitieran el paso de los rayos solares, una cama, dos armarios y un sillón eran el único mobiliario existente que apenas cubría una pequeña parte de la sala.- No me habías engañado Luís, tu mujer es preciosa. Ven aquí Ana, no seas tímida… – Obedecí y me coloqué delante de él, era un hombre mayor, de unos cincuenta años y estaba medio recostado en el asiento, junto a él el chico que había abierto la puerta, ahora sin su elegante traje negro, estaba completamente desnudo y no pude evitar clavar mis ojos en su miembro, todavía flácido, que claramente había sido rasurado, dejando sólo los pelos de sus huevos – Date la vuelta, quiero verte bien – Recorrió mi cuerpo con su mirada, notaba como no podía evitar excitarse a pesar de que intentaba mantener una pose tranquila, yo tenía sólo 20 años aunque aparentaba como mucho 18 y estaba de muy buen ver, así que por otra parte era lógica su excitación… Se levantó y comenzó a acariciarme los pechos, yo asustada busqué con la mirada a mi marido esperando una explicación, se limito a asentir con la cabeza, continuó toqueteando mis tetas y sopesándolas al tiempo que observaba atentamente la silueta de mis pezones que se podía entrever a través de mi blusa, blanca, casi transparente y de mi sujetador. Comenzó a desabrochar uno a uno los botones de la blusa, apartándola hacia ambos lados para dejarla caer resbalando por mis hombros, intento hacer lo propio con la falda, yo me retiré como protestando… – ¡Mira putita! No se si tu marido te ha dicho para que estás aquí, pero si no lo ha hecho ya te lo cuento yo. David y tú seréis míos mientras estéis aquí, eres mi esclava y vas a sufrir mucho durante tu estancia en mi casa como corresponde a una sierva como tú, pero peor lo pasaras si no colaboras y pones de tu parte – Su voz firme pero suave hasta ahora se había tornado violenta y autoritaria. Me observó unos segundos y continuó con lo que había empezado, esta vez sin mi oposición – El sostén, quítate el sostén – Desplacé ambas manos hasta el cierre del sujetador situado en mi espalda, y me hizo detener justo antes de desabrocharlo, aprovecho tenerme en esa posición, con las manos juntas en la espalda, para coger el sujetador de la parte del canalillo y arrancarlo tirando con fuerza – Muy bonitas, realmente muy bonitas, son pequeñas y redonditas como a mi me gustan – Mientras, pellizcaba suavemente mis pezones tirando al mismo tiempo como intentando estirarlos. Me hizo arrodillarme ante el joven que permanecía desnudo junto a él, este me introdujo su miembro todavía flácido en la boca – Chúpaselo tan bien como sepas hacerlo – Chupé, succioné, lamí aquella poya como nunca había hecho hasta ahora, el chico mientras tanto continuaba sin trempar – ¿Ves? Por mucho que se la comas no va trempar, no creas que no lo haces bien o que no le gusta, lo que pasa es que aquí no se tiene derecho a gozar si yo no doy mi consentimiento. Ahora puedes ponerla dura Luís pero lleva cuidado, no quiero que llegues al orgasmo ¿entendido?- Dicho y hecho, en cuestión de segundos noté como su poya se agrandaba y endurecía dentro de mi boca, hasta conseguir una erección total. Yo continué con mi tarea mientras mi marido, siguiendo las instrucciones de nuestro “amo”, comenzaba a desnudarse. – David quítale las bragas a tu mujer – Así lo hizo, corto los lados con unas tijeras para que yo no tuviese que interrumpir mi felación y me desposó de la última prenda que cubría mi cuerpo. Yo notaba como el chico intentaba por todos los medios contener la eyaculación y no enojar así a su dueño, notaba como su poya se retorcía entre mis labios y como su cara mostraba una mueca de frustración y esfuerzo por contener la inminente corrida que se avecinaba. – Ana para y ponte en pié – Introdujo su mano entre mis piernas, y con la palma comenzó a acariciar mi coño, lo hacía de una forma salvaje, sin una pizca de ternura – Tienes un buen coño y veo que te lo cuidas bien, los pelos alineados formando un rectángulo sobre tu raja y por lo demás bien suavecito… Lástima que este trabajo no sirva para nada, a mi me gusta ver las poyas y los coños de mis esclavos sin un solo pelo… – Me tumbó boca arriba en la cama, sabía que me iba a rasurar el coño, una vez mi marido ya me lo había rapado, no era una cosa que me gustara mucho, pero creo que no tenía otro remedio. Navaja en mano el chico comenzó rasurando la parte más inferior de mi raja…dejándola limpia y suave, ante mi sorpresa se detuvo cuando solamente había pelado unos dos centímetros y me ato de pies y manos a la cama con las piernas y los brazos abiertos. El hombre ordeno a mi marido que se situara en cuclillas sobre mi cabeza metiéndome los huevos en la boca… De pronto escuché un extraño ruido que parecía venir de las cercanías de mi entrepierna … el chico pretendía concluir su trabajo mediante una depiladora de esas que extraen el pelo de raíz, el dolor era insoportable y a duras penas podía mantener mi boca abierta y sin realizar ningún movimiento que hubiese supuesto una más que probable amputación de los testículos de mi marido. Fueron unos minutos interminables, mi coño había quedado totalmente enrojecido y no podía soportar siquiera las caricias que nuestro amo efectuaba ahora sobre el.

– No pienso seguir con esto – Dije en tono amenazante.

– Ana ¿todavía no te has enterado? Tu marido te ha entregado a mí para que estés a mi servicio, igual que lo está él, no hay nada que hacer…

– ¡No! ¡No hagas eso! – Había tomado una botella de alcohol y se disponía a vaciarla sobre mi pubis. No pude contener un sonoro grito de dolor al tiempo que notaba como el líquido iba quemando mis entrañas introduciéndose lentamente por los poros que había dejado ha su paso la depiladora.

– ¿No lo entiendes? No quiero oír una sola queja más – Me desató y cogiéndome de los la cabellera me puso en pié ante mi marido.

– Aquí tienes, jabón y navaja, ya puedes dejárselo como el de un bebe. – Así lo hice, efectivamente, sólo el tamaño diferenciaba ahora su poya de la de un niño.

– Buen trabajo Ana, ahora siéntate aquí, junto a mí, y observa atentamente – No podía creer lo que estaba viendo, mi marido se inclinó hacia delante y recibió una tremenda enculadura por parte del chico, durante al menos media hora estuvo tomando por culo, sin quejarse, sin mediar palabra a pesar de que ni siquiera había tenido el detalle de utilizar algún tipo de lubricante para aminorar el dolor. – Esto es un ejemplo de lo que hay, no creas que tu marido es homosexual, ni siquiera bisexual, pero hace lo que yo quiera sin protestar, igual que debes hacer tú. Bueno, por hoy ya está bien, al ser el primer día estaréis cansados. – Nos coloco a los tres en posición firme frente a él, cogió una especie de collares para perro y nos colocó uno a cada uno, el de mi marido y el chico iban unidos a una argolla de metal que les colocó alrededor de la poya, ajustándolas después de forma que, en caso de erección, apretase con fuerza sus nardos, el mío, iba unido mediante dos cadenas a unas pinzas sujetas a mis pezones. Primero dejó al chico en una habitación y cerró con llave, luego hizo lo mismo con mi marido y finalmente me introdujo a mí en una pequeñísima habitación de poco mas de 1 metro por 1 metro – ¿Ves lo que pasa por portarte mal? Hoy te toca pasar la noche en la celda de castigo. Ató la cadena que unía mis pezones a un aro collado en el mosaico blanco de la pared y cerro la puerta.

– !No! ¡No me dejes aquí sola! ¡Por favor! Aquella fue la peor noche de mi vida, a la estrechez de la propia habitación, que por si sola ya obligaba a permanecer en pié, se unía la cadena que unía mis pezones a la pared y que no me permitía ni siquiera dejarme caer un poco apoyándome en las paredes….